Si hay un cóctel que define la elegancia sencilla, es el Negroni. Tres ingredientes a partes iguales y casi nada más. Pero detrás de su receta hay historia.
Un conde con sed (y prisa)
Cuenta la leyenda que, hacia 1919 en Florencia, el conde Camillo Negroni pidió que le reforzaran su Americano cambiando la soda por gin. Nació así uno de los aperitivos más imitados del mundo.
La receta clásica
Partes iguales de gin, vermut rojo y Campari, removido sobre hielo y servido con piel de naranja. Amargo al principio, redondo al final.
Nuestra versión
En Caroca lo preparamos a la vista, flameando la piel de naranja para liberar sus aceites. Un pequeño ritual que cambia el aroma por completo.
¿Eres más de Negroni o de Spritz? Ven a debatirlo con una copa en la mano en plena Bib-Rambla.