Pocos tragos son tan sencillos y tan fáciles de estropear como el gin-tonic. En Caroca lo tratamos con el respeto que merece. Estos son los puntos en los que nos fijamos.
1. La copa de balón
No es postureo: la copa ancha concentra los aromas botánicos y mantiene el frío. Es la diferencia entre oler la ginebra o no notarla.
2. Mucho hielo, del bueno
El hielo abundante y denso enfría sin diluir. Poco hielo se derrite rápido y aguar el gin-tonic es el error más común.
3. La ginebra manda
Cada ginebra tiene su carácter: cítrica, floral, especiada. Elegir bien marca el resultado. Si dudas, pregunta: para eso estamos.
4. El botánico, con criterio
Una piel de limón, unas bayas de enebro, un poco de pepino… el botánico debe realzar la ginebra, no taparla. Menos es más.
5. La tónica, al final y con cariño
Se vierte despacio, resbalando por el hielo o la cucharilla, para no perder el gas. Y se remueve lo justo.
¿El resultado? Un gin-tonic fresco, aromático y equilibrado. Ven a probarlo en Bib-Rambla y nota la diferencia.